martes, 11 de marzo de 2014

Los valores que me inculcaron y que mi ciudad comparte

Como casi todas las cosas buenas que he aprendido en mi vida, fútbol y carnaval me fueron inculcados desde pequeño por parte de mis padres.

Mi padre era un auténtico forofo del fútbol. El Real Madrid, su equipo “oficial”, aunque no el único ni por asomo. De hecho, él siempre se jactaba de sentirse parte de dos equipos, el Club Deportivo Don Benito y el Club Deportivo Badajoz, únicos clubes a los que estuvo abonado y de los que se sentía parte, pero en especial al Badajoz, al que permaneció abonado hasta el fin de sus días.

Mi madre siempre fue una apasionada de la fiesta y la diversión. Como tal, no dejó escapar la ocasión de hacerse carnavalera desde bien joven, arrastrándonos a toda la familia a la desaparecida comparsa “Los del Rivillas”. Tras dejar la comparsa, siguió sin perder esa alegría, y como buena carnavalera es seguidora incondicional de comparsas y murgas del Carnaval de Badajoz.

Con tales pasiones por parte de los dos, difícil era que yo, que siempre me he jactado de vivir conforme a lo que mis padres me han enseñado, y que siempre me he sentido orgulloso de ellos hasta el extremo, no heredase sus mismas inquietudes.

Por este motivo principalmente, no puedo evitar sentirme orgulloso de la ciudad que me vio nacer y crecer, cuando ambas realidades, diferentes a priori, se unen en un mismo acontecimiento, de la misma manera que las distintas pasiones de mis padres se unen en mi persona. Y aún más, cuando la vida me ha regalado amigos que comparten esas pasiones conmigo, a los cuales no puedo dejar de admirar.

El partido carnavalero que tendrá lugar el próximo domingo, y en el que se darán cita comparsas, murgas y todo aquel aficionado al fútbol o al carnaval que quiera ser partícipe de este momento, supone un acto de convivencia y de comunión entre ciudadanos, un momento para sentirnos orgullosos de la ciudad que nos acoge, y que se muestra capaz de unir diferentes realidades a través de sus ciudadanos.



La ciudadanía pacense se manifiesta como todo un ejemplo de admiración, y por ello, las grandes fiestas, los grandes acontecimientos y los hechos relevantes de esta ciudad parten, se potencian y se promocionan desde los propios ciudadanos.

Me vais a permitir que, como buen “chirigallo”, saque pecho ante lo que supone todo un logro por parte de quienes, con sus actos, hacen a esta ciudad la mejor ciudad del mundo. Mi único mérito, qué duda cabe, es haberme dejado envolver e influenciar por todas esas personas que, de forma consciente o inconsciente, han ido perfilando mi forma de ser, mi carácter y, sobre todo, mi pasión por Badajoz y por sus grandes hazañas. Y, sin duda, la celebración del partido del próximo domingo lo es.

Estáis todos invitados a acudir al estadio Nuevo Vivero para presenciar el partido que se disputará el día 16 de marzo, a las 17 horas, entre el Club Deportivo Badajoz y la Unión Deportiva San Francisco de Olivenza, en el que además, se hará entrega de los premios “Turuta de Plata” a la mejor referencia murguera al club, y “Rumbera de Plata” a la mejor referencia comparsera, por parte de mis dos peñas futbolísticas, de las que me siento tremendamente orgulloso y por las que no puedo evitar sacar pecho.




¡¡¡Aúpa Club Deportivo Badajoz y viva el Carnaval de Badajoz!!!

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jueves, 6 de marzo de 2014

A todos los agoreros

Soy carnavalero, no puedo negarlo. No es nada que te enseñen en el colegio, aunque sí se mama desde pequeño. No va en los genes, aunque se aprende bastante de quienes nos los dan. Y sin embargo, no soy un bicho raro, pero sí me siento especial por ello. Uno más de los cientos de personas especiales que hay en nuestra ciudad, y más aún, en el mundo.

He vivido el carnaval desde muchos ámbitos diferentes. De pequeño, comencé mi andadura carnavalera en la desaparecida comparsa "Los del Rivillas". En  mi adolescencia, abandoné los ritmos y bailes comparseros en pro de mi beneficio personal. Ir al pueblo en carnavales suponía poder salir libremente sin que mis padres tuviesen que vigilarme o ponerme hora de recogida, pero sin renunciar a abandonar mi disfraz. Y fueron años muy buenos. Eso sí, los lunes seguía disfrutando del carnaval pacense, y de las noches que se convertían en días. El desenfreno más absoluto que acababa en más de un dolor de cabeza, y no siempre debidos al alcohol.

Con mi hermana en la comparsa "Los Piratas del Rivillas". Año 1988.
Ya más mayor descubrí otro tipo de carnaval, gracias al concurso de murgas, que siempre había seguido y siempre me había gustado, pero que hasta que no viví por casualidad desde el teatro no me enganchó del todo. Entonces hallé un mundo nuevo. Me di cuenta de que había carnaval más allá del botellón, y empecé a disfrutar la fiesta de una forma diferente, aunque comparable a lo que habría sido seguir disfrutándola en comparsa.

Las mañanas de cola en el teatro López de Ayala para conseguir entradas para la final (para preliminares no era necesario), las noches de teatro a grito de "¡camarerooooo!", los domingos de actuaciones murgueras de bar en bar, la entrega de premios del martes... todo eso también era carnaval, y comencé a disfrutarlo.

Resultado de la primera vez que alguien hacía cola desde el día antes
Sí, fuimos mis amigos y yo. Año 2007
Conocí el amor, al igual que muchos, a través de los Carnavales. Mi madurez como persona fue paralela a la madurez del concurso de murgas, que año tras año mejoraba en número de agrupaciones, calidad de las mismas, originalidad, letra y música, y hasta en los decorados, que llegaban a ser la envidia de cualquier representación teatral.

Me enseñaron que nuestro carnaval no es el único del mundo, y que hay otros dignos de ser admirados, aunque no sean el mío. Y los admiré.

Descubrí que la amistad carnavalera dura 365 días al año, y que aquellos con los empiezas compartiendo unos carnavales, acaban resultando indispensables en tu vida.

Con Las ChimiXurris y Los Chirigallos antes del desfile. Año 2010.
Escuché y comprendí letras que, en perfecta comunión, aunaban crítica y humor, asumiendo una responsabilidad social que pocos hoy día asumen, y que llegaban cada vez a más y más gente.

Vibré con nuevos ritmos y bailes carnavaleros que llegaban a las comparsas, y que las transformaban, dejando de ser personas disfrazadas en movimiento, haciéndoles verdaderos intérpretes de un disfraz, capaces de proyectar sentimientos y de llegar a nuestros corazones.
Una genialidad de la comparsa Cambalada, con ritmos y bailes de Michael Jackson.
Desfile de San Roque. Año 2014
Colaboré en el resurgir de los grupos menores, haciendo del domingo de carnaval el mejor día del año, disfrutando con cada sonrisa, cada gesto, cada palabra y cada expresión de quienes aguantaban el largo desfile de comparsas para vernos a aquellos que, dentro de un disfraz menos vistoso, y librados de las ataduras de la coreografía, lo único que pretendíamos era divertir mientras nos divertíamos. Y lo conseguimos.

Incluso decidimos, mi amigo Antonio y yo, dar un paso más, pasando de ser meros espectadores a informar de esta fiesta desde el cariño, intentando mostrar al mundo aquello que nosotros vivimos y disfrutamos, y que resulta tan difícil explicar si no lo vives. Y lo logramos (creo) en Recortes de Serpentina.

Por todo ello, y por muchas otras razones que, más que razones, son sentimientos, imposibles de explicar si no los vives, no puedo más que sentir lástima por quienes critican una fiesta que no conocen, por quienes se quedan en el pobre titular de una noticia proyectada por un medio que, lo único que busca, es llenarse los bolsillos. Aquellos que hablan de una fiesta que copia a otras, y que desconocen que tiene identidad propia, que se nutre de otras, pero que también nutre y es digna de imitación.

Con mi disfraz de "Chirigallo" disfrutando el carnaval
desde primera hora del día. Año 2014
A todos los agoreros que resumen el carnaval en un mero botellón, del mismo modo que otros resumen el fútbol en "un tío dando patadas a un balón", la historia y el patrimonio de una ciudad en "cuatro piedras viejas" o la cultura y el arte en "tres cuadros mal pintaos" les invito a descubrir un mundo de sensaciones, de música y de poesía, de crítica, humor y reivindicación, de sarcasmo e ironía, de amor y amistad, de diversión compartida, de genialidades improvisadas y conversaciones trascendentales.

Porque un disfraz no cambia a la persona, pero sí le da la libertad para desinhibirse, expandirse y engrandecerse.


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