jueves, 29 de agosto de 2013

No creo en las casualidades

¿Creéis en las casualidades? Yo no, para nada. Pero no me entendáis mal. Entiendo los fenómenos que ocurren de forma aleatoria, el azar, aunque en muchas (demasiadas) ocasiones, este azar no se debe a la "suerte", sino al desconocimiento de por qué se producen determinados fenómenos.

Y esto viene a colación por la cantidad de fenómenos "casuales" que ocurren en nuestra ciudad. De eso va mi post de hoy, de "casualidades" que en verdad son efectos producidos por una causa, a priori no conocida. A continuación os muestro dos de estos fenómenos, ocurridos recientemente:


1. El derrumbe de Puerta Trinidad

Tras las lluvias torrenciales del pasado otoño, esta famosa puerta de Badajoz, situada en el lateral del baluarte que lleva el mismo nombre, acabó por los suelos como puede verse en la fotografía publicada por el Diario HOY:


FOTO: Casimiro Moreno (Diario HOY)
Ahora bien, ¿cómo es posible que se caiga ahora, tras más de 300 años en pie y varias guerras, lluvias torrenciales, riadas y bombardeos a sus espaldas? Lo que parece una desgracia fortuita, tal vez no lo sea tanto.

Así se encontraba Puerta Trinidad antes de la rehabilitación a la que fue sometida en 2010 con cargo al famoso Plan E:


FOTO: Blog Mis Recuerdos de Badajoz

Tras dicha rehabilitación, esos desagües fueron eliminados. No soy ningún experto, pero es mucha "casualidad" que justo tras las primeras lluvias fuertes que han habido tras su rehabilitación, la puerta, que ha aguantado carros y carretas, se caiga.


Como puede verse en esta imagen, tras la rehabilitación, no quedó ni uno de los desagües, posible causa de la rotura, al no encontrar las aguas una vía de escape. FOTO: Casimiro Moreno (Diario HOY)

2. La amputación del dios Mercurio

El Edificio La Giralda de Badajoz es una construcción de 1935 de estilo regionalista. Basado en la torre sevillana, acogía los Almacenes La Giralda. Debido a su uso comercial, se quiso diferenciar en su construcción de la auténtica Giralda con la figura que lo corona, ya que a diferencia del tradicional Giraldillo, el edificio pacense tiene una figura en cerámica vidriada y tratada con ácido del dios Mercurio, dios del comercio.


El dios Mercurio que corona el Edificio La Giralda
FOTO: Badajoz Directo

Gracias a encontrarse en las alturas, esta figura ha pasado inalterada desde la construcción del edificio, hasta agosto. Fue entonces cuando algunos ciudadanos y medios de comunicación se hicieron eco de la amputación de un brazo del dios. Y es que, supuestamente, ese brazo pudo ser amputado por la grúa de las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes.


El "giraldillo" pacense ya amputado
FOTO: Diario HOY

Aunque la empresa constructora que está ejecutando estas obras enseguida se desmarcó de supuestas responsabilidades, lo cierto es que a nadie se le escapa que dicha obra no está exenta de polémica: restos arqueológicos desaparecidos, fachada de chapa perforada en pleno Casco Antiguo, daños en las viviendas colindantes que tuvieron que ser desalojadas, etc. Mientras tanto, la Diputación de Badajoz, responsable de la ampliación del museo, permanece en el más absoluto silencio.

Y vosotros, ¿creéis en las casualidades?


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martes, 27 de agosto de 2013

A los que no creen en #Badajoz

A todos ellos dirijo mi artículo de hoy tras mis vacaciones. Entre ellos figuran los políticos que manejan los fondos, es decir, el dinero de los ciudadanos, y que deciden invertirlo en cualquier sitio diferente a nuestra ciudad. También a todos aquellos que, por desconocimiento, piensan que Badajoz no merece la atención que muchos demandamos. Y por supuesto, a todos aquellos ciudadanos que eluden su responsabilidad social, y bajo el manto del conformismo, renuncian a la parte del pastel que la historia nos ha dejado, pero que los demás se han comido sin que nos demos cuenta.

Y todo esto viene a colación de encontrarme a diario con noticias que van en dos sentidos: Por un lado, sobre las fuertes inversiones que Gobierno de España, Gobierno de Extremadura, Unión Europea, etc. efectúan en diferentes municipios de España (vamos a obviar los despilfarros de dinero que todos conocemos, pues no es el objetivo de este artículo juzgarlos), mientras por otro lado, los monumentos de la capital pacense se desmoronan.

Tras la rehabilitación de la mitad del lienzo de la Alcazaba, Badajoz ha tenido que mirar atónita como se paraban las obras, se enterraban los restos encontrados -ya los volverán a encontrar algún día- y, acto seguido, se caían trozos de muro de la parte no rehabilitada, dejando intransitable uno de los espacios favoritos de los turistas en la ciudad, los Jardines de La Galera.


Los Jardines de la Galera se cerraron tras los derrumbes en enero, y así siguen.
FOTO: OTO para El Periódico Extremadura

No ha sido el único derribo. Puerta Trinidad lleva ya casi un año acordonada por haberse venido a bajo tras las lluvias del pasado otoño. Ya sabemos lo mala que es la climatología en estas latitudes, mucho que la puerta había aguantado ya más de 200 años y varias guerras y bombardeos (entiéndase mi ironía).


Puerta Trinidad lleva casi un año en este estado lamentable.
FOTO: Casimiro Moreno para Diario HOY

Trozos de marquesinas, garitas enteras, fachadas y casas enteras del casco antiguo, lienzos de muralla... el listado de monumentos en decadente estado de conservación no cabría en las líneas de este texto, por desgracia.

Por eso, llama poderosamente la atención que nuestros políticos sigan sin hacer un solo recorte (salvo el lavado de cara inicial tras las elecciones) en el personal y en las empresas públicas, y que gasten cantidades verdaderamente escalofriantes en cosas inservibles, como plataformas de tren sin vías, polígonos industriales sin industrias, autovías sin tráfico o canales de televisión sin audiencia.


Proyecto de nuevo polígono industrial en Mérida, urbanizado desde hace meses, pero sin que una sola empresa se instale en el mismo. En Navalmoral de la Mata se proyecta otro proyecto similar.
IMAGEN: www.expacio.es

Es un derecho de los ciudadanos, y un deber de los políticos, que se garanticen los conocimientos, que se facilite el acceso a nuestra historia y que se conserven los monumentos heredados por las generaciones pasadas. Por ello, es de imperiosa necesidad que todos, absolutamente todos los ciudadanos, nos involucremos en conocer y difundir nuestro patrimonio, para así crear conciencia ciudadana sobre lo importante que es conservar los pocos monumentos que han llegado a nuestros días, así como investigar sobre los mismos o descubrir nuevos restos.

Solamente si los ciudadanos abrimos los ojos ante la belleza y magestuosidad de la herencia histórica recibida en forma de patrimonio, podremos lograr que quienes ostentan el poder sean conscientes del legado que deben defender, conservar, difundir y potenciar.

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